
Todo vuelve a la normalidad…..
Los niños regresan a la escuela y los adultos a su trabajo.
Oficialmente se acabó la Navidad.
En Puerto Rico, el día de Acción de Gracias ya muchos hogares tienen
los arbolitos adornando su casa. Las celebraciones terminan después del
Día de Reyes y en algunas partes todavía se celebran las
“octavitas”, fiestando los 8 días después del Día de Reyes.
Cuando pienso que es demasiada fiesta me siento como el
personaje de “Scrooge”…
-”Humbug” -me digo a mi misma mirándome en el espejo.
No se equivoquen, a mi me gusta mucho compartir en familia.
¿Y a quien no le gusta la comida de Navidad?
Lechón asado, guineitos en escabeche, arroz con gandules,
morcillas, Arroz con coco, Tembleque de Coco…..
Nada, que con tanta fiesta, cuando llega enero tienes que ponerte
a dieta urgentemente.
Pero sobre todo, me gusta mucho ver como (contra viento y marea) todavía
conservamos la tradición de los Reyes Magos. Igual que cuando era
niña, mis nietos recogen la yerba (o pasto) para los camellos de los reyes
y la dejan en cajitas de zapatos. Veo en sus caritas la misma ilusión
que yo sentía,la misma ilusión que veía en sus papás cuando eran niños
y recogían su yerbita.
-Y digo yerba o pasto en el buen sentido de las palabras “yerba”o “pasto”.
¡Qué ya ni me atrevo a decir que mis nietecitos estaban recogiendo pasto
para dejarle a los camellos! ¡Qué algunos me miran como si los Camellos
o los Reyes fueran a fumarse el pasto!
Es lindo conservar las tradiciones. Sobretodo enseñarle a nuestros
niños que la época de Navidad es para amar y compartir. Enseñarles como
ellos aún siendo niños pueden hacer pequeñas cosas que ayuden a hacer
un mundo mejor para todos los que habitamos en él.
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