El miércoles recibí la noticia de que mi prima querida había tenido un derrame cerebral masivo (del que nunca se recuperó). La noticia por supuesto me dejó mal. ¡No podía ser posible! Hace sólo unas semanas estuve en su casa compartiendo nuestras historias, riéndonos de nosotras mismas y de las cosas que nos suceden en esta etapa de nuestra “abuelitud”.
Fue mi compañera de juegos cuando eramos niñas, compartimos confidencias cuando crecimos y ahora de mayores compartíamos anécdotas de nuestros nietos y de todas esas situaciones familiares a las que a veces nos da trabajo enfrentarnos.
A los 17 años, a mi prima le empezó un tipo de artritis que le hacía difícil moverse sin dolor. Pero eso nunca la detuvo para hacer lo que tenía que hacer. Su espíritu indomable le permitía hacer cosas increíbles, como subir su pesada silla de ruedas a la camioneta. Llevaba de paseo a las tías “mayorcitas” que ya no pueden manejar. Y todo esto sin perder su sonrisa y sentido de humor.
Todavía no puedo creer que ya no esté con nosotros. Cuando encuentro algo que me la recuerda, viene a mi mente su dulce y valiente sonrisa y aunque me da mucha tristeza que ya no esté, no puedo hacer otra cosa que sonreír al imaginarla en su nueva vida sonriendo, bailando, cantando, sin limitaciones, sin dolor. …
Tags: No hay Comentarios


0 respuestas hasta ahora ↓
No hay comentarios todavía...Mueve las cosas llenando el formulario abajo.