Esto es algo que encontré en
un libro que hace unos días me regaló mami. El libro se titula
"El Lenguaje de las Flores" de Mma.
Charlotte de la Tour. Es una edición del año
1897.
París-Rue des Saints-Peres,6.
UNA HOJA DE ROSA:
NO IMPORTUNÓ
JAMÁS
Había en Amadán una academia cuyos
estatutos se hallaban concebidos en estos términos: "Los Académicos
pensaran mucho, escribirán poco y hablaran lo menos posible." El doctor
Zeb, famoso en todo el Oriente, supo que vacaba un asiento en esta
academia; pero desgraciadamente acudió tarde a solicitarlo. La
academia lo deploro mucho, pues acababa de conceder al poder lo que
correspondía al mérito. No sabiendo el presidente como expresar a un
hombre tan insigne, mando traer un vaso y lo llenó de agua tan exactamente
que una sola gota más le hubiera hecho desbordarse. El sabio comprendió
con este emblema que no había puesto para el. Retirábase tristemente
cuando percibió una hoja de rosa a sus pies. Al verla se reanima, toma la
hoja de rosa y la pone tan delicadamente sobre el agua que contenía
la copa, que no se vertió una sola gota. Este rasgo ingenioso fue
aplaudido unánimemente, y el doctor fue recibido por aclamación en el número
de los silenciosos académicos.