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Parir en la casa: ¿Una historia de Macondo...o una bella realidad? Por Epi Sepúlveda Después de traer al mundo a mis tres hijos por cesárea y recibir a mis dos primeros nietos también por cesárea, mi cerebro se había pre-acondicionado a que parir por cesárea era la cosa más normal del mundo. ¿Cuál no sería mi sorpresa al ver con cuanta vehemencia mi nueva nuera defendía el “derecho a parir en casa” ? Años de programación negativa nos van convenciendo de que una cesárea es la manera correcta de hacer un parto. Aquellos encargados de ayudar y educar, imparten el terror al hablarnos de siniestras consecuencias para aquellas madres que se atrevan a cambiar los hechos a los que hemos estado acostumbrados hasta ahora. Yo fui testigo de uno de estos episodios de intimidación. Triste experiencia presenciar la manera que mi nuera era tratada como una madre irresponsable a la que le importaba un comino la vida de su bebé. “Si puedes vivir con el hecho de que tu hijo no sobreviva, por tu propia comodidad, sigue adelante con esta idea.” Estas palabras tenían mas fuerza al salir de la boca del propio médico al que se le estaba pagando por su consulta y cuidados prenatales. El hecho de que alguien que quiere parir en casa le esté pagando a un médico para que verifique que todo el proceso está fluyendo normalmente le debe hacer ver a dicho médico que no está frente a una madre irresponsable. ¡Hay que ver lo que se está viviendo! ¿Quizás sea el miedo a las demandas por impericia? No es un secreto que nuestro país tiene una alta incidencia de cesáreas. ¿Deberemos creer que nuestras mujeres son en su gran mayoría incapaces físicamente de parir? ¿Qué razones tendremos que buscar para todos aquellos partos que son provocados antes de tiempo.... para comodidad de quién? Les cuento que el parto fue una hermosa realidad. En su propia casa, en su propia cama con la ayuda de papá, comadronas adiestradas súper eficientes y los miembros cercanos de la familia nació mi nuevo nieto. Saludable, lleno de energía, y claro que como toda abuela tengo que decir que es un bebé... ¡PRECIOSO! Mi nuera decía “¡lo logré, lo logré!”, después del trabajo de parto. ¡A mis ojos ella es una gran campeona! ¿Y cuantos padres quisieran compartir ese momento en la tranquilidad de su propia casa? La cara del nuevo papá era de alegría, incredulidad, admiración y un gran amor por ambos madre e hijo. Debemos alzar nuestra voz para educar a aquellos que no conocen esta opción. Que conozcan que aún después de una cesárea SÍ se puede parir. Es importante leer acerca del proceso, acerca de lo que está ocurriendo en tu cuerpo. El conocimiento te da confianza para sobrellevar cada etapa, cada contracción. Es cierto; parir y lactar son procesos naturales que deben ser agradables para todos los implicados. Puedo dar fe de esto. |
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